Cómo se almacenan los datos de los píxeles en Gimp
La información que procede del conjunto de sensores es analógica. Consiste en una serie de mediciones de las cargas eléctricas generadas por los fotosensores.
Para almacenar estos datos en un formato que puedan leer ordenadores e impresoras, deben convertirse a formato binario.
Un ordenador sólo reconoce dos estados: activado y desactivado. A estos estado se les asigna los valores 1 y 0 respectivamente. Un número binario es simplemente una cadena de dígitos binarios 1 y 0, o “bits”.
El valor de cada bit depende de su posición dentro de la cadena. Contando desde la derecha, la primera posición representa 1, la segunda representa 2, la tercera 4, la cuarta 8, y así sucesivamente. Esto significa que el número binario 1010 representa 8+2, es decir, diez.
La mayor parte de la fotografía digital se basa en cadenas de ocho dígitos. “11111111” representa 128+64+32+16+8+4+2+1, es decir, 255. Además el ordenador también reconoce “00000000”, por lo que se pueden formar 256 valores diferentes a partir de la cadena de 8 dígitos.
Profundidad de color
Esto siginifica que la información de cada píxel se puede almacenar como un valor entre 0 y 255, representando así uno de los 256 tonos de gris diferentes. No obstante, si existe un grupo de píxeles con filtros rojos, verdes y azules, se estarán reuniendo tres lotes de datos. En vez de una cadena de 8 bits, tenemos tres cadenas, ó 24 bits, que definen el color y el brillo del área del píxel.
¿Cuántos colores diferentes son posibles con una profundidad de color de 24 bits?
Multiplicando 256x256x256, la respuesta es algo más de 16,7 millones. Esto porporciona una representación del sujeto que el ojo humano acepta como colores verdaderos.
Unidades de almacenamiento
8 bits = 1 Byte
1024 bytes = 1 kilobyte (KB)
1024 kilobytes = 1 megabyte (MB)
1024 megabytes = 1 gigabyte (GB)
Compresión de la Imagen
Puede reducirse el tamaño de los archivos grandes El tamaño y la resolución de una imagen pueden hacer que ésta ocupe mucho espacio. Para determinadas ocasiones (página web, correo electrónico, escasez de espacio de almacenamiento...) se puede utilizar la compresión del archivo, para almacenar los datos en un menor espacio.
Cuando se habla de compresión en el campo de la imágenes o vídeos digitales no se está hablando de programas como WinZip, WinRar o WinAce. Estos programas no pueden comprimir mucho este tipo de archivos. De lo que se habla es de formatos de archivo comprimidos.
Formatos de archivo comprimidos
Uno de los formatos de compresión que se utiliza en la imagen digital es JPEG. En términos sencillos, el software busca una zona en la que todos los píxeles tengan un color y un brillo similares. Registra todos los datos del primer píxel y después toma nota de los datos del siguiente lote de píxeles iguales. Así se emplea mucho menos espacio que si se graban todos los detalles de cada píxel. Cuando se abra el archivo de la imagen para verlo o imprimirlo, los datos del primer píxel se repetirán para el siguiente lote de píxeles.
Con el JPEG se puede elegir entre distintos niveles de compresión, pudiendo reducir los archivos hasta alrededor de un 1% de su tamaño original. No obstante, a medida que la compresión aumenta, el software comienza a agrupar píxeles que están menos próximos en color y brillo. Esto da lugar a una pérdida de detalle cuando se vuelve a abrir el archivo.
Se dice que JPEG es un formato de compresión “con pérdidas” porque los datos que desprecia no se pueden recuperar. En algunas marcas de cámaras digitales (como las de Canon) se utiliza un tipo de compresión “sin pérdidas”: el formato RAW. Éste tipo de compresión usa algoritmos matemáticos para procesar los datos, reduciendo así la cantidad de espacio que necesitan. Esta compresión es reversible, de forma que cuando se abre el archivo, no se produce ninguna reducción en la calidad de la imagen. No se trabaja sobre él, hay que pasarlo a Tiff.
Otros formatos comprimidos son el GIF y el PNG. El GIF sólo debe usarse para gráficos, nunca para imágenes, ya que tiene una paleta de 256 colores. El PNG se está empezando a utilizar para la distribución de imágenes por Internet y tiene una calidad mayor que el JPEG.
Formatos no comprimidos para autoedición
Ni el JPEG, ni el GIF, ni el PNG nos van a servir cuando lo que queremos es imprimir nuestras fotos con una calidad aceptable. Para ello tenemos que utiliz ar siempre el formato TIFF que no produce pérdidas de información en la imagen y el formato nativo del software de edición que utilicemos para el proceso de creación de la imagen: en nuestro caso el XCF, formato nativo de GIMP que guardará los ajustes que vamos haciendo antes de obtener la imagen final.
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Arriba JPEG al 20% de calidad; abajo imagen original
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Herramientas de Captura
El escáner
Convertir fotos y dibujos en imágenes digitales Hay diferentes tipos de escáneres. Si tenemos los originales en papel, necesitaremos un escáner plano.
Si lo que tenemos es los negativos o diapositivas,necesitamos un escáner de película o un adaptador de transparencias para el escáner plano.
Funcionamiento
Los escáneres no copian las imágenes ni las película con una única exposición, como las cámaras digitales. Para hacerlo necesitarían un dispositivo CCD (nombre del fotosensor; p.1) del tamaño del original. Incluso para un fotograma de 35 mm. (lo que utilizan las cámaras analógicas) esto todavía resulta muy caro. Las cámaras digitales utilizan un CCD de Área, que, en estos momentos, todavía no es del tamaño del fotograma de 35 mm.
En su lugar, los escáneres planos y de película utilizan en un fotosensor CCD de tan sólo unos milímetros de ancho. Es lo que se llama un CCD Lineal. Son tres líneas de sensores cubierta cada una de un filtro de color (RGB). Cada CCD de tipo lineal contiene miles de células fotosensibles se desplaza sobre la imagen captándola línea a línea.
Una fuente de luz a lo ancho del escaner, se mueve recorriendo todo el largo del escáner.
Esta luz rebota en el original opaco y, por medio de un juego de espejos y lentes, llega hasta el CCD. De ésta manera, línea a línea, el escáner comienza a crear lo que será la imagen digital.
En este tipo de escáner, la resolución queda determinada por el tamaño de la célula
fotosensible. La resolución horizontal queda determinada por el número de líneas que va recogiendo del original. Por ejemplo, un escáner de película puede utilizar CCD lineales para muestrear 2048 puestos de células fotosensibles, mientras se mueve sobre 3072 líneas.
Aquí no se ha terminado la creación de la imagen digital, quedan dos procesos.
El proceso por el que el CCD convierte imágenes de película en imágenes electrónicas, se denomina conversión fotoeléctrica:
– para cada píxel muestreado, la célula fotosensible lee la luz de la imagen y genera una señal eléctrica proporcional. Cuanta más luz lea, más alto será el voltaje que genere.
– este voltaje se almacena en un condensador y luego se transfiere al registro de desplazamiento.
– finalmente pasa al convertidor analógico-digital (ADC)
Esto nos lleva al siguiente paso: la cuantización. Este proceso asigna valores digitales a los píxeles. El ADC compara la señal electrónica de entrada con un voltaje de referencia, una tabla de consulta en la memoria permanente, y proyecta luego su valor de entrada a la salida digital. En este proceso cada píxel recibe tres números de 8 bits para los valores de luminosidad de RGB.
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- Cómo escanear -
Vamos a empezar con un escaneado de opacos: una fotografía de tono contínuo.
1. Preparar el escáner
Lo primero (después de instalarlo y configurarlo correctamente) será encender el escáner.
Siempre tendremos que tener especial cuidado con el cristal de originales, mantenerlo límpio y procurar que no se raye, ya que todas las imperfecciones que tenga se registrarán en la imagen.
2. Colocar el original
El original siempre hay que colocarlo con el lado a escanear hacia abajo: desde ahí le va a llegar la luz. En principio lo ajustaremos a la esquina que tenga marcada como punto 0,0 del eje de coordenadas (normalmente esquina superior derecha), pero hay quien dice que el punto sensible del escáner se sitúa en el centro del cristal. En todo caso procuraremos que esté correctamente alineado horizontal y verticalmente.
3. Abrir el programa de escaneado
Para acceder a controles precisos en el escaneado es necesario un programa. Normalmente cada escáner tiene uno diferente y se suelen integrar en los programas de edición de imagen (en Gimp : Fichero; Adquirir; TWAIN). También algunos escáneres tienen botones en un panel frontal. En el HP 7400c que tenemos aquí hay un montón de botones; el adecuado en este caso sería “Software de exporación HP”.
Dependerá de nosotr@s cuáles sean los paneles abiertos a la derecha. Los básicos son cambiar la resolución y redimensionar. Los ajustes de ajustar color y ajustar exposición se pueden realizar en el Gimp;es más, hay gente que opina que estos ajuste hay que realizarlos en el programa de edición.
4. Previsualizar el escaneado
Si hemos abierto el programa mediante el botón del panel frontal o por medio del Gimp, la previsualización será automática. En el caso de que hayamos abierto el programa desde el menú Inicio de Windows o mediante algún acceso directo al programa, deberemos presionar el primer botón “Nueva exploración” o Explorar; Nueva exploración. Antes de esto debemos asegurarnos de que el programa “sabe” que vamos a escanear opacos: Explorar; Cristal de originales.
5. Seleccionar el área a escanear
Al acercarnos a la imagen el cursor del ratón se convierte en una cruz. Presionando el botón izquierdo del ratón (sin soltarlo) en una esquina de la imagen, moveremos el ratón creando un área para escanear. No te preocupes, si no aciertas a la primera, luego se puede modificar el área con los manejadores de las esquinas. Para ajustar mejor este área, podemos acercar lo que hemos seleccionado con el botón de la lupa con un más (+) o en Ver; acercar.
6. Elegir el tipo de salida
Como tipo de salida este programa entiende el número de colores que va a tener la imagen escaneada. Hay unas cuantas opciones que elegiremos dependiendo de cómo queramos tener la imagen final. El programa suele localizar automáticamente el tipo de salida que necesitaremos.
La mayoría de las veces selec cionaremos escanear con toda la gama de colores (color verdadero), incluso cuando el original sea una fotografía en blanco y negro. Si se escanea en escala de grises sólo obtendremos una gama de grises neutros, sin ninguno de los matices de color que tienen las copias positivas monocromáticas (por ejemplo, las viradas al sepia o al selenio). La opción en blanco y negro sólo se recomienda para escanear textos o dibujos de los que no
deseamos más información que el trazado de las líneas.
7. Elegir la resolución
La resolución que le demos a la imagen dependerá del medio de salida que tendrá, de su uso.
Hay dos medios de salida básicos: pantalla (e-mail, fondo de escritorio, página web,...) y papel (normalmente en impresora de inyección de tinta como la que tenemos aquí).
8. Elegir el tamaño
También ahora dependerá del medio de salida que vaya a tener la imagen. En el panel
Redimensionar tenemos varios apartados diferentes:
– Dimensiones del área de selección: nos muestra las dimensiones de lo que previamente hemos seleccionado. “A” es ancho y “Al” alto.
– Dimensiones de la salida: estas dimensiones serán las mismas que las de selección si no queremos variar el tamaño de la imagen escaneada. En caso de que quisieramos aumentar o reducir el tamaño tendríamos que insertar un valor de ancho o de alto y el otro valor se calcularía automáticamente de manera proporcional
– Unidades: aquí podemos elegir entre varias unidades de medida:
pulgadas, centímetros, puntos y píxeles. Si queremos la imagen para verla en pantalla necesitamos las dimensiones en píxeles. Si la queremos para imprimir podemos utilizar las otras opciones, siendo
la más común en esta zona utilizar centímetros.
– Escala: también podemos cambiar el tamaño de la imagen utilizando porcentajes en vez de medidas exactas.
El tamaño en píxeles de las pantallas dependerá de su diagonal y de las especificaciones del fabricante. Una pantalla de 15 pulgadas estará configurada a 800 x 600 píxeles. La pantallas más grandes, de 17 pulgadas, suelen tener 1024 x 768 píxeles. Las que tenemos aquí son pantallas TFT de 17 pulgadas y están configuradas a 1280 x 1024 píxeles. Esta información es importante saberla para poder calcular el tamaño que le daremos a la imagen.
El tamaño del papel que podamos utilizar dependerá de nuestra impresora. Aquí tenemos una impresora que puede imprimir hasta en A3+ (45 x 32 cm).
9. Manipular la exposición/color
Esto es opcional. Es más preciso hacerlo desde el Gimp y se suele recomendar hacerlo así, para conservar todos los matices de luces y sombras en la imagen escaneada.
10. Guardar la imagen
Debemos elegir el formato adecuado para la imagen escaneada, según el uso que le vayamos a dar. Si la queremos para verla en pantalla (e-mail, web) podemos elegir desde aquí el formato comprimido JPEG. Si lo hacemos así, debemos ajustar el manejador de la calidad desde el botón “Opciones...”. Se recomienda utilizar una calidad cercana a la alta para no estropear demasiado la imagen.
Si vamos a manipular la imagen siempre es mejor que la guardemos como TIFF. Esto aunque luego la vayamos a mandar por correo o colocarla en una web: si la vamos a manipular siempre en TIFF, luego ya la pasaremos a JPEG. Si vamos a imprimirla siempre la tendremos que escanear en TIFF.
11. Fin...?
Ya está. Ya tenemos la imagen escaneada. Ahora lo que nos hace falta es organizar bien nuestra colección de fotos. Ya debéis saber que se pueden hacer en el ordenador tantas carpetas y subcarpetas como queramos. Va a depender de nosotr@s el que, si un día buscamos una imagen de hace tiempo, sepamos encontrarla.
Con el programa Camp2pc - Image Browser podremos recorrer todas nuestras carpetas viendo miniaturas de todas ellas (menos de las *.xcf de Gimp). El programa está en inglés pero ya veréis que es muy sencillo su manejo (por eso lo he elegido para el curso)
La Càmara Digital
Resultados imediatos y encuadre perfecto
Durante más de 150 años, la fotografía ha consistido en un proceso químico. La película fotográfica está formada por una capa de emulsión de haluro de plata que recubre una base flexible. Una vez expuesta la película, se sumerge en un líquido revelador para que la imagen latente sea visible.
La imagen digital introduce la fotografía en la era electrónica. Las imágenes se captan con fotosensores y se procesan mediante software informático. Ahora, las imágenes se pueden transmitir por la línea telefónica y mostrarlas en Internet. También se pueden importar imágenes en aplicaciones informáticas de autoedición para ilustrar boletines, folletos...
Las cámaras digitales tienen la ventaja de que todas tienen una pantalla LCD desde donde podremos encuadrar perfectamente nuestras fotos, sin posibilidad de error. Esta pantalla también nos mostrará el color y la iluminación de la imagen vamos a sacar, podremos revisar las fotos tomadas y borrar las que no nos gusten para volver a repetirlas: el resultado es inmediato.
Una vez tomada la foto se almacena con el formato y tamaño que previamente le hayamos dado en una tarjeta de memoria o una memoria interna. Esta tarjeta se descarga posteriormente al ordenador mediante la conexión USB y así se puede volver a utilizar “una y mil veces”. Tarjetas hay de varios tipos según haya decidido el fabricante de la cámara y de diversas capacidades de almacenamiento, cosa que tendremos que mirar a la hora de adquirir una cámara.
Normalmente las cámaras digitales vienen con programas de “organización” de las imágenes, visores de imágenes y hasta potentes editores (tipo Photoshop Elements).
























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